Zaffaroni volvió a cargar contra el sistema presidencialista en La Nación. Ya se había comentado antes en este blog, y me pareció una gran taradez. Pero ahora el argumento cambió:
[Zaffaroni] Indicó que “Latinoamérica en los últimos 25 años no tiene golpes de Estado, a Dios gracias, pero ha tenido una veintena de presidencias interrumpidas, muchas violentamente, con muertos, etcétera”, por lo que “ha llegado el momento de empezar a pensar en pasar a un sistema que permita cambiar un gobierno sin matar a nadie”.
Esta vez, si bien no suscribo (me sigue gustando el presidencialismo), banco a Zaffaroni: ese sería un buen motivo para cambiar al sistema parlamentario. Si pensamos que hasta cierto punto hoy tenemos un parlamentarismo de facto, con ministros y funcionarios que se presentan a refrendar su mandato, parlamentos que “censuran” gobiernos e instalan nuevos, amenazas de renuncia ante el fracaso de iniciativas legislativas, adelantamiento de elecciones para aprovechar clima favorable (o menos desfavorable), la propuesta no es mala.
Igualmente, cada vez me convenzo más de que lo importante no es cambiar los sistemas políticos que más o menos funcionan en búsqueda de uno perfecto, sino acumular poder dentro de las estructuras ya existentes para generar cambios sociales a mediano plazo. Cada vez me gusta menos el diseño institucional y más la idea de usar las instituciones que ya tenemos.
Estoy de acuerdo con vos respecto al presidencialismo. No me imagino a este país con un sistema parlamentarista. Peeeero, creo que sería muy sano para el país y la situación actual, que NK asumiera como Jefe De Gabinete y le diera el “toque” que quería Alfonsín cuando puso esa figura en el Pacto de Olivos. Por lo menos si fuera JdG, se le podría hacer “juicio político”, algo que ahora es imposible de hacer estando entre las sombras.
Saludetes