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Ni Yanquis ni Marxistas

Mi tía abuela octogenaria tiene cáncer (sí, últimamente estoy rodeado de viejas enfermas). Lleva una semana internada, y ayer recibió una transfusión sanguínea. Hoy, pensando en el tema mientras me afeitaba, me cayó la ficha:

El problema del abastecimiento de sangre para transfusiones no puede solucionarse jamás desde una perspectiva de mercado ni desde una perspectiva colectivista.

Es una huevada, pero se me ocurre que no debe haber demasiados problemas económicos de similares características. Paso a explicar:

Caso 1: El Mercado y la donación de sangre

Sería hermoso si uno pudiera liberarse del problema de conseguir donantes por unos pesos, ¿no? El tema es que es imposible de aplicar, sobre todo porque no pueden implementarse controles de calidad estrictos. Uno depende de la buena conciencia del donante al contestar el cuestionario preliminar. Recordemos, por ejemplo, el caso de los miles de canadienses infectados por sangre “donada” por presos estadounidenses. Decididamente, el mercado acá no funciona.

Caso 2: ¿El Estado?

No, es una locura. Uno puede socializar muchas cosas, pero no el cuerpo de las personas (donación presunta de órganos notwithstanding). Que pase el que sigue.

Caso 3: El paradigma solidario

Nos queda la última opción, que es precisamente la que defiende la OMS: depender de la buena voluntad del prójimo. Me imagino que a muchos que estamos acostumbrados a ver en el Estado la máquina de resolver todos los problemas esto nos chocará bastante (al fin y al cabo, cuando se decidió el nombre Solidaridad e Igualdad para el espacio en el que milito muchos se quejaron diciendo que sonaba “a la Iglesia y a Walesa”), pero no queda otra: a veces, ni el mercado puede garantizar la oferta de bienes escasos (a ningún precio), ni el Estado puede garantizar la defensa de los derechos humanos (como el de la salud, en este caso).

4 Comentarios

  1. belanix dice:

    más aun: la solidaridad constante. Lo que funciona son los programas de donantes voluntarios, con personas que regularmente donan sangre.
    Y en cierta forma se apoya desde lo institucional: la mayoría de los convenios colectivos de trabajo estipulan un día franco cuando vas a donar.
    Saludos!

  2. Alejandro dice:

    El laburo de esos donantes regulares es invaluable. De no ser por ellos, los números no cerrarían por ningún lado.

  3. mp70 dice:

    De acuerdo en que el costado solidario es vital. Pero ello le da forma a lo que pueden aportar el estado y el mercado. Para desarrollar el sistema solidario se arman programas de donantes voluntarios, estos programas pueden recibir ayuda del estado en forma de subsidio (para mi probablemente mejor que dejar que el estado los arme burocraticamente). ASimismo estas programas podrian realizar un “filtro” (tratar de no ser demasiado duros con esto, nada de racismo) de la gente que se inscribe para mejorar la calidad y tambien derivar parte del subsidio a la gente para incentivar a los voluntarios.
    En el tema calidad aun cuando no es perfecto, se hace, es decir que se juntan varias muestras y se testea la sangre, si algo sale mal se va separando la muestra hasta llegar a los donantes individuales para ver de donde viene la “contaminacion”. Es por eso que te piden el telefono y por ahi te llaman con alguna mala noticia. Tengo un amigo que le paso esto pero por suerte fue un error. Esto hace que todo se vuelva caro en el control de calidad si la gente no es honesta en los cuestionarios que ayudan a separar la sangre mas o menos “riesgosa”. COmo estoy abusando de las comillas. Un abrazo

  4. Anonimus dice:

    Si bien es un problema la calidad de la sangre en tu propuesta de la economia de mercado, claramente podrian haber empresas fiscalizadoras de la calidad de la sangre, que se puedan ocupar tanto de la comercializacion (estilo inmobiliaria) y de los controles de calidad.

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