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Crónicas conurbanas

El jueves vi una situación de lo más bizarra en la sesión Concejo Deliberante. Se estaban tratando los últimos expedientes del día, y había quedado como presidente del cuerpo el vice 2º, del FPV. De repente un radikal pide la palabra. El díalogo resultante fue algo así:

Concejal 1: Señor presidente, le pido queme escuche porque tengo un problema. Desde hoy a la mañana mi vecino de banca, el concejal 2, viene tocandome la mano, y quiero que ud. interprete lo que quiere decirme porque estoy francamente confundido.

Presidente: Señor Concejal G, asumo que se tratará de algún tipo de invitación, sugiero que lo arreglen entre uds.

Concejal 2 : Señor presidente, permitame aclararle que el artículo 19 de la Constitución dice que las acciones privadas de los hombres…

Concejal 3: Discuple, señor presidente. Está más que claro que el concejal preopinante está pidiendo que se resuelva una cuestión de privilegio, así que sugiero que tome una medida al respecto.

Concejal 1: ¡De ninguna manera, a mi no me van a tomar ninguna medida!

Concejal 4: Señor presidente, apoyo la moción del Concejal 3…

Y en ese momento salió mi jefa a pedir que se sigan tratando los expedientes (yo los hubiera dejado…). Creo que jamás me reí tanto. Fue hasta más divertido que la vez que un PJ dijo “puede ser que esto sea un robo, pero no es aquí donde debe decidirse”.

Que se sepa: en el conurbano no se desprecian las bancas como en capital. Acá, aunque lo único que se trate sean excenciones de ABL e instalación de semáforos, te divertís a lo loco.

2 Comentarios

  1. Trix dice:

    “Me gusta la cerveza la cerveza bien fría la televisión bien fuerte y los concejales LOCAS LOCAS!

  2. Andrés el Viejo dice:

    Parece que el concejal 1, al oir que se hablaba de tomar medidas, temió que le midieran el aceite.
    Episodio desopilante, tanto que cuesta creer que ocurrió realmente. Wilde tenía razón: la realidad imita al arte.

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