“Si yo no entiendo después de leerlo tres veces, el idiota es él, no yo”, dice Torcuato Di Tella en el prólogo de su Diccionario del Político Exquisito. Todos somos un poco culpables del mal que Di Tella denuncia: a veces nos pasamos de rosca con el vocabulario técnico, con la conceptualización de alto nivel (por analogía con los lenguajes de programación de alto nivel: hay más capas de abstracción entre lo que se dice y lo que se quiere decir), con la cita erudita. Pasado cierto tiempo, terminamos hablando “como intelectuales”, muchas veces para no parecer menos que otros miembros de nuestro círculo de pertenencia.
Que tarados que somos.
Muchas veces creemos que estamos nivelando para arriba. No, estamos alejando de nosotros a quienes no comparten nuestros códigos. Inconscientemente, es probable que ese haya sido nuestro objetivo en primer lugar, porque así no cedemos la vanguardia. Algo así como esos militantes de algunos partidos de izquierda que la única fábrica que pisaron es la sede Ramos de la facultad de Sociales. Después, esa misma gente se sorprende de que los pobres voten al peronismo “contra sus propios intereses”.
Si hablás en la cancha, o escribís en un blog, de la misma manera en que lo hacés en un seminario sobre la Historia de la Sexualidad de Foucault en la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino, sos un boludo importante (o un desubicado, que es más o menos lo mismo). No hace falta copiar el estilo de la Simple English Wikipedia (”Zoology is a science. Zoology means “the study of wildlife”. It is about animals. It is part of biology.”), pero podemos allanar el camino sin tener miedo a parecer tontos. Como dice Di Tella, idiota es el que no se da a entender.
(Si, soy plenamente consciente de que al citar la Wikipedia en inglés simple estoy cometiendo el mismo error que critico. Me pareció divertido, porque este post quiere eliminar tanto la paja en el ojo ajeno como la viga en el propio).
Lo decís por Ceci?
Sin capas de abstracción: Ceci es una idiota?
:P
No, no es por Ceci, aunque decididamente ese intercambio inspiró el post. Como digo al final, es tanto una autocrítica como una crítica a otros.
Muy buena reflexión.
Si ese exceso se hace a sabiendas de “dejar gente afuera”, puede apoyarse o no, pero al menos es una táctica.
Si se hace por “mostrar fineza” y nada más, directamente se es un estúpido. De nada sirve saber el secreto de la vida si no se sabe transmitir…
Saludos!