“La gente le dice a las encuestas que va a votar a Obama, pero después vota a McCain”, están diciendo los “enviados especiales” de los medios argentinos. Son gente que, salvo contadas (y meritorias) excepciones, sabe tanto de política internacional como yo de elaboración casera de chorizos.
Están hablando del “efecto Bradley”. El antecedente histórico es el siguiente: Bradley, candidato demócrata negro a la gobernación de California en 1982, pierde la elección pese a que las encuestas daban a su favor. Esto (dicen) podría pasar este año con Obama: los votantes responden falsamente a las encuestas para no parecer racistas, pero después votan al candidato blanco.
Es una gansada importante. Paso a explicar:
- En 1982, los votantes más jóvenes habían nacido en 1964. O sea, todos habían vivido la época de las mayores tensiones raciales del siglo XX en EEUU. Hoy por hoy, una buena parte del electorado jamás vivió esa época. Los niveles de racismo en general son mucho menores.
- En los últimos años, en decenas de elecciones, no se confirma un grado de distorsión muy diferente del márgen de error de las encuestas.
- Muchos votantes no tienen por qué mentir a las encuestas: hay motivos legítimos para preferir a McCain por sobre Obama. Basta con decir que Obama es “socialista” o alguna gansada semejante.
- Si a pesar de todo esto se confirmara un efecto de estas características, no hay demasiado riesgo de que afecte la elección: Obama está atacando en un enorme abanico de estados que en 2004 votaron a Bush (Virgina, Carolina del Norte, Florida, Indiana, Ohio, Missouri, Iowa, Dakota del Norte, Montana, Colorado, Nuevo México, Nevada y hasta si nos ponemos muy optimistas podemos pensar en Arizona y Georgia). La incidencia de un “voto racista oculto” sería muy distinto en distintos estados, y difícilmente Obama no gane por lo menos los estados de Kerry + Ohio o Florida o dos estados medianos de la lista anterior.
Mi veredicto: acá nos quieren vende esta elección como algo apasionante, y la verdad es que la suerte ya está echada en favor de Obama. Lo interesante va a pasar en algunos estados individuales, en el Senado (donde los demócratas podrían llegar a una mayoría de 60 miembros, a prueba de “filibusters”) y algunos referendums estaduales (como la proposición sobre matrimonio gay en California). Pero para apasionarse por esos temas hay que estar mucho más empapado en política estadounidense que el televidente promedio de TN.
Clarísimo, Ale.