En la desesperación opositora post paliza aparece un tópico recurrente: la unidad del arco no-kirchnerista para lograr masa crítica. Permítanme darles un par de números que tal vez se les escaparon, de puro copado que soy:
1) CFK: Más del 50%
2) Todos los opositores sumados: Menos del 50%
O sea, con los números de las primarias, aún usando el cálculo más ridículamente optimista Cristina gana en primera vuelta. Si realmente quieren sacarle votos a CFK (que es la única manera de no volver a hacer el ridículo) lo que necesitan es condensar un relato superador del kirchnerismo. O sea, a quien YA votó a CFK no va a votar a un candidato o frente cuyo único mérito es ser “el más muy opositor”, el “gorila entre gorilas”, el “vengador de la oligarquía”. Para hacerlo cambiar de opinión, necesitan ofrecerle algo mejor que Cristina.
Por el contrario, “bajar un par de candidaturas” (que no va a pasar porque ningún candidato a presidente traicionaría a su partido de esa manera, condenando a sus candidatos a diputados y senadores a perder el arrastre que necesitan) sólo va a aumentar el caudal de Cristina. Imaginemos, por caso, un votante que elige a Duhalde porque confía en que el Cabezón es garantía de gobernabilidad. En caso de que su candidato se bajara, probablemente votaría a CFK antes que a Binner o Alfonsín. Lo mismo un votante progre de Binner.
Decía esto cuando estaba de la vereda de enfrente y lo sigo pensando ahora. Sin relato no hay victoria posible. Si siguen desmereciendo el voto mayoritario como Biolcatti, denunciando fraude (algo así como quejarse de que el referi te cobró mal un offside cuando perdiste 6-0) o inventando frentes panopositores, Cristina tiene chances de superar al Perón del 73 en la general.
De nada. Se aceptan propinas.