Es lo que hacen los ejecutivos de SCO de cara a su quiebra. Pero no es un problema que me desvele de cara a las elecciones.
Hoy es un cliche: todos los derrotados en elecciones de poco margen denuncian que se las robaron. Y yo soy escéptico: en general, es dificil robar votos en elecciones que son fiscalizadas en varios puntos de su desarrollo (durante el comicio, en el escrutinio, frente a la justicia electoral, y durante la eventual reapertura de urnas). No es que no haya episodios por lo menos extraños: al ARI de Vicente López le sacaron un concejal en 2003 por no permitir la reapertura de varias urnas que pedimos (faltaban unos 1000 votos, y pedimos abrir algo así como 100 urnas… la justicia electoral nos abrió 20, en las que sumamos alrededor de 400 votos). Pero el problema es bastante menor frente a otros, y es relativamente fácil de remediar: fiscales, fiscales, y más fiscales. Si la gente que se espanta (como Morales Solá) se dedicara a fiscalizar el 28 de octubre, no habría que tenerle miedo a ningún tipo de fraude a gran escala.
(Como muchas veces, la solución es más que simple: en vez de pensar sistemas electrónicos recontrasofisticados que al final terminan requiriendo la impresión de boletas de papel para ser seguros, lo que hace falta es tener varios miles de tipos contando papelitos guardados en cajas de cartón…)
Morales Solá sí que es un caso. El lunes lo vi en su programa por cable y me detuve un ratito cuando tuvo como invitados a Laura Alonso de Poder Ciudadano y un tipo, piola, creo que del CIPPEC. JMS propuso el tema reforma política y “cómo no se hizo nada” y cómo “la prioridad es el voto electrónico”. Lo gracioso fue ver como los dos invitados, educadamente, se las arreglaron para sugerir que no les parecía para nada la prioridad y que había un montón de cosas, más pequeñas, que es más importante mejorar. A tal punto que JMS mismo dijo que “veo que mi idea del voto electrónico no tuvo consenso”, o algo así. En estos días veo una columna suya en La Nación y ¡otra vez con el voto electrónico! Se ve que estos tipos que se pasan tanto tiempo opinando y comentando ya no tienen tiempo para aprender ni incorporar nuevas nociones! El día que viesen a Moreno y otros funcionarios K fiscalizando el data entry del voto electrónico ya los veo poniendo el grito en el cielo…
Moreno amenazando a la urna electrónica sería un espectáculo digno de verse.
Y si, estoy convencido que el problema no está en las ideas detrás del sistema electoral actual, sino en su implementación.
Sí, estoy de acuerdo. Hay que amenazarlos con el voto electrónico y Moreno fiscalizando el data entry. Seguro que se dejan de joder.
Opino como Ale y también soy escéptica para creer que no es tan facil dar vuelta una urna o cambiarla. Fui presidenta de mesa y también fiscal y nunca tuve un minimo problema, ni en la mesa, ni en el recuento y ni con la planilla final…Pero me encuentro con mucha gente me trata , y lo digo tal cual, de gila. Estan los comentarios:
Vos porque no sabes que pasa cuando las urnas salen de las escuelas…En el viaje. Te topas con estos mafiosos que tienen años y no sabes!!.
Y no debo saber.
Seguir creyendo que esto no sucede me permite seguir participando y dar lo mejor de mi, que aunque sea de fical o ocupando un cargo como Ale vamos por un pais mejor.
Es cierto, el compromiso ciudadano debe y tiene que trascender la mera queja del living !!
He sido fiscal y para mí ha sido un orgullo porque, a pesar de no recibir un sope ni vianda ni esas cosas, estoy comprometiéndome aÙn más con el pais que AMO, o sea, Mi ARGENTINA !!!
Pero claro, la convicción que yo tengo al respecto, es difícil propagarla al resto.
Pero no imposible.
Y lo intento cada vez que puedo.
Susana: si algo cambia en el viaje desde la escuela, podemos impugnar la urna… no van a coincidir los datos con la planilla que firmó el presidente.
Por otra parte, los que fiscalizamos el escrutinio definitivo (somos a lo sumo 10 por agrupación política por distrito) sabemos que la mayor parte de las veces no hay nada raro en las urnas. Las veces que SI hay cosas raras (recuerdo haber oído de boletas de Manolo Quindimil todavía enrolladas dentro de las urnas, o sea que nunca se habían doblado a un “tamaño sobre”) son las excepciones, y nunca se puede cambiar más allá que un par de puntos…