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La reforma política va para atrás

Todavía no pude leer el proyecto, pero si Clarín no miente, tengo serios reparos sobre el proyecto oficialista de reforma política. Cualquiera con un par de campañas encima se da cuenta de que con esto no solucionamos nada. A saber:

  1. Las “Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias”. Puede andar en un sistema de partidos como el estadounidense, pero me parece antinatural en el nuestro, más parecido al europeo. Un partido político es algo parecido a un club: si yo milito y aporto para que un partido exista, también tengo que tener más poder de decisión que cualquier hijo de vecino, ¿no? Ojo que no llamo a limitar la participación, sino que cualquiera que quiera participar debería afiliarse primero.
  2. Reconocimiento de partidos políticos. Aunque a veces me gustaría que los límites fueran más estrictos (porque estoy harto de ver al progresismo atomizado en una infinidad de PyMEs), es demasiado exigente pedir casi 30.000 afiliados para un partido. Sobre todo porque no trae ningún beneficio estar afiliado: tanto independientes como afiliados pueden votar en cualquier interna. Y los avales que se exigen para presentar candidaturas a cargos electivos pueden venir de cualquier persona, no sólo de afiliados. En esas condiciones, cualquiera que se afilie a un partido y no tenga ambiciones propias es un idiota.
  3. Limitar las listas espejo y las candidaturas múltiples. Sobre las primeras no tengo problema: pueden existir o no, pero no me preocupan (por las dudas, en EEUU existe la posibilidad de presentarse por más de un ticket, por lo menos en varios Estados). Las candidaturas múltiples me parecen una herramienta válida para los partidos minoritarios. ¿Quién quiere ser candidato a presidente o gobernador de un partido sin chances? Los votantes no son idiotas, y pueden elegir votar al candidato para un solo cargo, ambos o ninguno.
  4. Campañas cortas. 20 días para las primarias y 25 para las generales es muy poco tiempo para comunicar una plataforma política. No vivimos en Dinamarca, un país chico y homogéneo. Pensemos que para las primarias no habrá tiempo para dedicarle un día a cada provincia (y teniendo en cuenta el peso electoral de distintas regiones, lo más probable es que las provincias chicas no reciban nunca más la visita de un candidato a presidente). 60 días sería más lógico. De nuevo, en EEUU, país que inspira este sistema de primarias, la campaña es larguísima. La última duró casi dos años. Tiene cierta lógica, teniendo en cuenta que las primarias allá sirven para que los candidatos recorran el territorio del país (para las generales, el sistema electoral lleva a centralizar los recursos en los “swing states” que definen la elección).
  5. Encuestas. Prohibirlas 15 días antes de la elección es una idiotez estratosférica. O sea, de los 25 días de campaña, sólo durante 10 podrán difundirse encuestas. Legalemente hablando, claro está: como hoy “cualquier pelotudo tiene  un bloc”, nada impide que se difundan encuestas de dudosa procedencia via una infinidad de medios alternativos. Legalización del consumo personal de encuestas de opinión YA!
  6. Límites al gasto. Sabemos que no se va a respetar. Aunque la prohibición de spots audiovisuales pagos es positiva, nada impide que se siga gastando plata en afiches, mitines, y sobornos a periodistas. Esto útlimo es lo más peligroso: si alguien ve un spot, sabe que quieren influenciarlo, pero ante “información periodística” las defensas tienden a bajarse. Ni siquiera hace falta que la información sea tendenciosa: con que un medio de comunicación cubra más actos de campaña de un mismo candidato “imparcialmente”, el efecto es el mismo que el de un spot. Y posiblemente más barato.
  7. Financiamiento de campañas. Preferiría un blanqueo a una prohibición de aportes. Los aportes se pueden seguir haciendo por debajo de la mesa o vía testaferros. Al fin y al cabo, las operaciones de campaña sucia necesitan plata sucia no declarada. Habiendo prohibido la propaganda televisiva, no es dificil hacer un camapañón y declarar dos mangos.

En fin: Sólo rescato parcialmente la prohibición de avisos en televisión y los límites al reconocimiento de partidos. Nada de esto va a recuperar la legitimidad de la política en este país, si es que alguna vez existió (como alguna vez escribió Moisés Fontela: “Nadie jamás dijo que algo debe ser verdad ‘porque lo dice un político’”).

7 Comentarios

  1. fragmentario dice:

    Tengo las mismas reservas.

    Lamentablemente lo que primero van a cuestionar es el “si Clarín no miente”. Sabemos que miente, pero no con tanta grosería. A mí, desde el vamos, teniendo en cuenta que no se presentó el proyecto previamente a la invitación de los demás partidos, me da mala espina.

    P/D: ¿Se fue el logo del SI? :-( Esas son las cosas de las que no me entero por leer desde el Reader.

  2. Alejandro dice:

    El logo salió con el rediseño, pero sigo militando en el SI. Es más, ahora estoy tipeando esto desde la oficina del bloque en el HCD de Vicente López.

  3. Alejandro, rapidito pero tengo algunas discrepancias:

    1. ¿Partidos como los europeos? Dudo que el FPV, el ACyS, PRO, y la multiplicidad de sellos que existen en cada distrito, puedan compararse a los partidos europeos. Y tampoco creo que sus afiliados tengan hoy demasiado protagonismo en la vida partidaria.

    2. Tener entre 25.000 / 30.000 afiliados a nivel nacional no parece tanto para un partido realmente existente que sea más que un sello de goma. Pensemos que no hay ningún costo en ser afiliado; llenar una ficha, fotocopia de DNI y listo. No hay que “cotizar” (garpar), como en los partidos europeos.

    4. Son 30 y 35.

    7. ¿Blanqueo significa que no haya límites/prohibiciones? Obviamente con eso te evitás las triquiñuelas para saltearlos, pero es muy inequitativo. La plata se vuelve totalmente determinante en esa situación.

  4. Alejandro dice:

    1. Es verdad que los partidos creados post-2001 son otra cosa, pero los partidos tal como están pensados en la legislación nuestra son razonablemente parecidos a los europeos (PJ, UCR y PS se acercan bastante)

    2. Es verdad, no hay costos. Tampoco hay incentivos. Y teniendo en cuenta el desmoronamiento de los partidos como grupo social de pertenencia (al igual que pasó con otras instituciones, como los clubes de barrio), no veo tan sencillo conseguir esa cantidad de afiliados sin manejo de caja.

    4. La culpa es de Clarín, entonces. Y me sigue pareciendo poco.

    7. No, blanqueo significa meter más controles al origen de los fondos, y que queden registrados. El tema es que ninguna prohibición va a solucionar las inequidades. ¿Cómo controlás el gasto de campañas de afiches anónimos? ¿O el presupuesto de volantes? Hay miles de ítems en los que uno puede dibujar tranquilo. Por más que prohibas los aportes, si la plata está, se va a usar. Y no me parece que sean realmente determinantes (comparar el “precio” de cada voto a Sobisch en las últimas presidenciales contra el de los votos de Carrió o Pino)

  5. 1. Tienen el esqueleto formal de los partidos europeos, pero no más que eso. No es habitual en esos partidos que algunas de sus ramas sean oficialistas y otras opositoras al mismo tiempo; que no tengan ningún control sobre quién se presenta por dentro y quién por fuera del partido; que, eligiendo cargos nacionales, hagan alianzas diferentes en cada distrito; etc. Los politólogos ya han desistido hasta de hacer cálculos estándar sobre número efectivo de partidos y similares porque concluyeron que es imposible saber qué sellos distritales integran un mismo “partido” nacional.

    2. Es que no tendría por qué ser “fácil” formar un partido nacional. Es más, 1 por mil del padrón para mi gusto es demasiado bajo, no demasiado alto…

    7. El gasto en afiches, volantes, etc., es un gasto minúsculo comparado con la TV. La guita sucia va a la publicidad en tele, no a imprimir afiches que valen dos mangos.

  6. Alejandro dice:

    Ok. Reemplazá los avisos en la tele por “regalos” a “periodistas independientes”. Listo.

  7. javier dice:

    Es cierto lo de uno por mil por un lado, pero lo peor es el aumento del costo de la politica que traeran esta suerte de doble y hasta triple (si hay ballotage) acto eleccionario en un semestre. Incluso, otro tema no menor, es ver si cultural y politicamente hablando, el que pierde acompaña o el que pierde rompe y sale a matar al que gano. Va a estar divertido…

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