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Voto Electrónico? (Parte II)

(Gracias Trix y David Craig Simpson)

Ayer hablé sobre las ventajas del voto manual con boletas de papel en una urna de cartón (mejorable cambiando el material de la urna por acrílico transparente, pero bueh). Hoy me toca criticar las máquinas de votar electrónicas, y todas sus posibles fallas de seguridad. Ahora bien, me encuentro con que el trabajo ya está hecho. Adjunto a este post hay un paper del Center for Information Technology Policy de la Universidad de Princeton acerca de las máquinas para votar de Diebold Systems, proveedor de máquinas electorales para numerosos distritos electorales en EEUU y fabricante de las máquinas para votar brasileras que tanto alaban nuestros fetichistas tecno-políticos.
Las máquinas electorales son basicamente computadoras (el modelo en cuestión tiene un micro de 133 MHz, 32 megas de RAM, y 16 megas de capacidad de almacenamiento en memoria flash, como las de los reproductores de mp3 baratos, los pen drives o las cámaras digitales). Utilizan el sistema operativo Windows CE 3.0 (como los PDA) y el software específico Diebold BallotStation para contar los votos.

Esto nos presenta problemas preliminares:

1) Las máquinas son esencialmente computadoras. Las computadoras (como todos los que las usamos diariamente desde hace años sabemos) son extremadamente falibles.

2) Utilizan software propietario: Nadie conoce el código fuente de los programas que usan estas máquinas salvo Microsoft y Diebold. O sea, no sabemos ni podemos saber exactamente cómo funcionan ni qué hacen con los votos.

3) El control de las elecciones pasa por empresas privadas: Microsoft y Diebold (o quienes fueran). Hoy en día, con las boletas de papel higiénico, el control lo tienen ciudadanos comunes (y, en menor proporción, el Ministerio del Interior, el Correo Oficial y la Justicia Electoral)
4) Totalmente subjetivo: confiarle cuestiones de seguridad informática a Microsoft es equivalente a darle la secretaría de Derechos Humanos a Etchecolatz.

Seguimos con el informe: La gente de Princeton encontró varios problemas con las máquinas: lograron armar un programita que determina de antemano que porcentaje va a sacar un candidato. Es mas, después hicieron un virus que hace lo mismo mientras se propaga a través de las tarjetas de memoria de las máquinas. Las máquinas también son susceptibles a ataques de denegación de servicio (Denial of Service), el equivalente electrónico de la quema de urnas (cyber-barrionuevismo). Lo que tiene bastante sentido, porque las máquinas no dejan de ser computadoras.

Finalmente, los autores del proyecto proponen soluciones para estos problemas. A saber: implementación de firmas digitales, limitar el acceso a las computadoras y tarjetas de memoria, controles aleatorios, y fundamentalmente un rastro de papel verificable por los votantes.

La estrategia mas importante para mitigar los ataques de robo de votos es utilizar una rastro de papel verificable por los votantes junto con controles aleatorios. (…) Este registro puede ser una boleta de papel depositada por el votante en una urna tradicional, o una “boleta bajo el vidrio”, que queda dentro de la maquina pero que puede ser vista y controlada por el votante. El rastro de papel verificable por los votantes hace detectable a nuestro ataque de robo de votos.

(La traducción es mía). O sea, para solucionar el problema de robo de votos la mejor estrategia es… además de votar electrónicamente, votar con una boleta de papel como toda la vida. Que puede ser impresa por una computadora, pero da lo mismo. Es una boleta de papel legible y tangible. Ningún sistema electrónico es mas seguro que eso. O, mejor dicho, tener tanto el sistema electrónico como el manual (lo que presenta un problema de costos, me imagino).

Al mismo tiempo, hay otros problemas con las máquinas electrónicas. Los ataques de denegación de servicio son uno (en vez de un virus que cambie la manera de contar los votos, hacer uno que cuelgue irreparablemente la computadora, por ejemplo). Otro problema se presenta con personas mayores que no saben manejar una computadora. Y otro, propio de nuestro sistema de partidos, es que si bien hay pocos partidos que pueden llegar al poder siempre existen decenas de agrupaciones que no llegan al 1% de los votos, y a todos tenemos que darles igual espacio. Y es mas, de cada partido deberíamos poder mostrar la lista sábana completa: en EEUU se usan circunscripciones uninominales, un sistema (a mi juicio) perverso que beneficia a las mayorías, pero que a la hora de elegir un candidato en una pantalla de LCD te simplifica las cosas.

Personalmente, creo que no hay nada que ganar. Si una máquina tragamonedas se puede equivocar groseramente, también se pueden equivocar las máquinas de votación.

LINK: El informe está acá. 

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