Como algunos saben, estoy armando una pequeña empresa de desarrollos en internet con un amigo. Esperamos poder anunciar el lanzamiento de nuestro primer sitio hacia el lunes. Aunque en principio no es nuestra idea desarrollar software web desde cero, sino usar desarrollos libres ajenos, estoy aprendiendo bastante sobre algunas tecnologías que no manejo demasiado (PHP, Perl, MySQL y Javascript, fundamentalmente). Como hago generalmente, aprendo tanto de libros en papel como de ebooks y sitios web. Y me doy cuenta de por qué la piratería tiene un peso importantísimo en este campo: los libros pierden vigencia en muy poco tiempo.
Por ejemplo, el año pasado compré un libro sobre diseño de sitios web dinámicos con software libre, de una conocida editorial local. El libro ya tenía un par de años, así que la mayor parte del software que describía era viejo: tenía un tutorial del sistema de gestión de contenidos Mambo, que tuvo un fork importante (todos los desarrolladores históricos de Mambo hoy están trabajando sobre Joomla), y un capítulo dedicado a un sistema de rotación de banners, medio publicitario en decadencia tras la irrupción de AdSense.
Con los libros que bajé en formato PDF pasa un poco lo mismo: tienen información que queda desactualizada muy rápido. La diferencia es que al bajarse gratis, no duelen como los libros en papel. Pagar $40 (o más, para libros importados) por información vieja pone mal a cualquiera. A lo mejor sería lógico que las editoriales creen un sistema de envío de PDFs “autoactualizables”… como los códigos de Lexis Nexis (de utilidad dudosa, a priori), pero en formato digital. Hoy por hoy, no hay incentivo para comprar libros técnicos en papel.