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La antipolítica y la toma de decisiones

Recién encuentro este post ahora, pero hay que decirlo: Gargarella le pifia y mal con su apreciación de la praxis política.

Explico: en el post linkeado Gargarella hace referencia a este artículo, en el que Marcelo Leiras dice, sobre el aftermath del QSVT de 2001:

La teoría del “que se vayan todos”, según Marcelo Leiras, director de Licenciaturas en Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés, es de un cumplimiento muy improbable. Me pregunto por qué debería llegar a la política gente inexperta”.

“Tendemos a concentrar nuestra atención y nuestros votos –razona Leiras– en gente reconocida públicamente y con alguna trayectoria pública previa. Es obvio: no se fueron todos porque no quisimos que se fueran todos. E hicimos bien. Tomar decisiones políticas es una tarea muy compleja para la que solo la experiencia política nos prepara bien”.

Gargarella critica tres cuestiones: 1) El uso del plural (ej: “no quisimos”); 2) Si verdaderamente “no quisimos”, o si en realidad “no pudimos”; y, fundamentalmente, 3) Que decir que hace falta experiencia es prueba de una visión “elitista” de la política.

El punto 1 es una estupidez: nunca ví a nadie que aclare si su “nosotros” es inclusivo, exclusivo o mayestático. Y en todo caso, no estaría mal si fuera inclusivo: la sociedad optó nuevamente por dirigentes conocidos con trayectoria. Negar la voluntad de la amplísima mayoría es ser antidemocrático. Yo no voté a Cristina Kirchner, pero el pueblo argentino sí. Y no dejo de ser parte del pueblo por pensar distinto.

El punto 2 es también endeble: no hubo ninguna expresión política relevante integrada exclusivamente por nuevos actores. O sea, la gente que salió a las calles en 2001 no quiso asumir la responsabilidad de gobernar. Esto es indiscutible (exijo prueba empírica para aceptar una discusión en este sentido: no existe ningún nuevo dirigente relevante en el sentido más amplio que no haya pactado con actores “viejos”)

Vamos al punto 3, el más interesante: si, hicimos bien en no tirar todo por la borda. No alcanza con mantener una burocracia técnica para administrar el estado, hacen falta dirigentes formados tanto teóricamente como en la militancia. Ninguna institución privada importante (empresa, fundación, ONG, club, o lo que sea) que sea gobernada o administrada por personas sin ninguna experiencia previa. ¿Por qué las decisiones del estado podrían ser tomadas por cualquiera?

Con buena voluntad no alcanza para ningún cargo. La política no exije un título habilitante, pero requiere oficio. Aún antes de llegar al cargo, pensemos: ¿Un tipo sin experiencia previa puede juntar las miles de firmas que hacen falta para crear un nuevo partido? ¿De dónde saca un fiscal en cada escuela (ni pensemos en mesas individuales) de su provincia? ¿De dónde saca militantes? ¿Cómo los organiza para la campaña?

En todo caso, no es mala la idea de Leiras: no eliminar la “clase política” (que frase chota) sino ir progresivamente reemplazando cuadros dirigentes a través de militancia. Hablando claro: serrucharles el piso a los malos. Nada más.

A partir de ahora, un desafío para los antipolíticos: si quieren que los tome en serio, gánense un cargo por fuera de aparatos partidarios tradicionales. Después hablamos.

8 Comentarios

  1. roberto g dice:

    Alejandro, más allá de que el post era un divertimento, más que un artículo académico, mantengo las cuestiones de fondo por si las querés discutir (que no es lo que has hecho en tu post):
    1) el uso de la primera persona del plural es algo más que una cuestión estética, sobre todo cuando están en juego cuestiones de responsabilidad colectiva. si decimos “los alemanes” (o, “los argentinos”) “fuimos todos igualmente responsables de los crímenes de lesa humanidad”, uno tiene razones para preguntar quién habla en nombre de qué y de quién. En el comentario de Marcelo, salvando las distancias, también se atribuye a todos una responsabilidad que debe recaer fundamentalmente en algunos. Y lo que decís sobre la responsabilidad individual es una zoncera: por qué tengo que negar la “voluntad de la amplísima mayoría”. Lo que decís me resulta ofensivo, además, cuando le agregás lo de que eso es ser “antidemocrático”. No necesito negar la voluntad democrática de nadie para decir lo que digo, y no quiero que me adjudiquen (a mí y a los muchos no K) responsabilidades que no son mías (nuestras)
    2) no digo nada porque no das ningún argumento, sólo hacés una afirmación enfática
    3) otra zoncera improvisada: por qué en vez de ridiculizar rápidamente lo que uno dice no vas un poco más despacio? Nadie dice que la política debe funcionar con gente sin experiencia. Y además, quién te dijo que los que hoy no están en el poder no tienen experiencia? Primero, hay muchísima gente que trabajó en administraciones anteriores. Segundo, hay mucha gente capacitada y experimentada en su área (como lo estuvo Ginés G. en su momento) que tiene mucho que aportar a la vida pública. Tercero, mucha gente que hoy está en el poder se ha enviciado de tal modo, que lo que puede aportar de experiencia se descompensa gravemente por lo que perdemos teniendo a gente que trabaja en su propio beneficio, y desvinculada de lo que piensa la ciudadanía (esto es algo sobre lo que se insiste en cualquier discusión sobre la representación política, al menos desde Bristol 1776)
    Y por las dudas, criticar a la clase dirigente no es ser anti-político. Es un acto político, que perfectamente puede provenir -como suele hacerlo- de gente políticamente comprometida
    Chau

  2. Alejandro dice:

    El punto 1 lo dejo pasar. No me parece demasiado imporant.
    Para el 2, empiria. ¿Hubo alguna expresión política relevante que no fuera una escisión de fuerzas anteriores?
    El punto 3: ¿Yo dije que hay gente sin experiencia? Lo que digo es que Leiras tiene razón: no sería positivo un reemplazo súbito y masivo de dirigentes sin antes tener una nueva generación afilada por la militancia y la construcción política. O sea, para hacer un reemplazo, hace falta embarrarse, no gritar como plateísta iracundo.

    Sobre el último punto, criticar a la “clase dirigente” si es antipolítico. Criticar a dirigentes individuales es perfectamente lógico (y deseable), pero hablar de que hay un “estamento corrupto” es meter a todos en la misma bolsa y no reconocer alternativas. De hecho, es eliminar la posibilidad de que surjan alternativas: la antipolítica les pega más duro a las expresiones minoritarias, porque si todos son malos, por lo menos los viejos son malos que garantizan gobernabilidad.

  3. roberto g dice:

    Es que esta idea me parece ridicula: ” no sería positivo un reemplazo súbito y masivo de dirigentes sin antes tener una nueva generación afilada por la militancia y la construcción política.” A quien se le ocurre que eso es concebible? De ese modo, en vez de tomar el argumento del critico de su mejor modo, en su mejor expresion, se lo rebate reduciendolo al absurdo.
    No me parece mal que en discusiones coloquiales sobre todo, se critique a la clase politica o empresaria. Pero es curioso que te quieras centrar en eso cuando no era el punto de mi critica a Leiras. El punto era el inverso: que su defensa de los que estaban, alegando que “se necesita experiencia,” era demasiado endeble, por razones como las que te decia antes

  4. Alejandro dice:

    ¿Entonces en que quedamos? ¿Se necesita experiencia o no?

    Yo no creo que los que estaban sean ningunos santos, pero tampoco Leiras parece estar defendiéndolos: al contrario, dice que lo necesiario es “militar, ganar experiencia, ganar elecciones y gobernar mejor que los que se aspira a reemplazar”. Creo que ahí queda marcado un camino a seguir para reemplazar a todos los dirigentes que no nos gustan.

  5. roberto g dice:

    No entiendo el sentido de tu pregunta. De veras, vas muy rápido, y al menos deberías leer lo que estás replicando. Dije que para criticar a Leiras no necesito afirmar que deben gobernar inexpertos, ni suscribir ideas tan ridículas como la de que tienen que cambiar toda la clase dirigente de un día para el otro. El problema de Marcelo es que (en esas pocas líneas que salieron en Clarín) defiende a los que están con argumentos que me parecían flojitos, por las razones que ya repetí varias veces. Chaaau, termino acá, saludos

  6. Carlos Boyle dice:

    El tema del punto 1, Alejandro, es importante y allí radica la falla lógica. Si probás negando los silogismos verás que llevan a un razonamiento erroneo. El universo del plural del “que se vayan todos” tanto como “no quisimos que se fueran todos”, que se refiere a otro universo, totalmente distinto hablan de un sujeto inexistente, irreal e intangible y a partir de allí no se puede cosntruir ningún argumento ya que no tenemos garantía de que ese “todos”sean verdaderamente todos.
    QUe se vayan todos apunta a todos los políticos que están en el cargo.
    Su negación activa sería “que se vayan no todos”, o sea que se vayan solo los malos, solo los que hacen daño, pero “que no se vayan todos”, la negación pasiva, es mas permisiva que la activa. Quiere decir, dentro del paquete hay algunos que sirven y esos hay que resguardarlos. Que es en definitiva la que primó.
    “No quisimos que se fueran todos” se podría analizar de la siguiente forma. La negación activa sería “No quisimos que no se fueran todos”y la pasiva es “Quisimos que se fueran todos” cosa que no ocurrió.
    La que primó en el primer caso es la negación pasiva, en el segundo fue la activa.
    Ante esto me inclino conferir una mayor solidez a la cosntrucción de Leiras que a la de Roberto
    Felices fiestas, aunque ya lo saludé

  7. Alejandro dice:

    Carlos: creo que entiendo, pero si nos ponemos a hilar así de fino cada afirmación podemos seguir siglos. Si estuvieramos analizando un libro, casi lo entendería, pero esa fue una manifestación oral a un periodista.

    Roberto: En serio no te entiendo.En tu post limitaste la necesidad de la experiencia a la burocracia (cito: “el tener una mayoría de “caras nuevas” (una renovación general de la clase política) es absolutamente compatible con mantener ciertas burocracias, un elenco administrativo que es el que decide en el día a día, planteles de profesionales en el Estado”). Yo sostengo que los dirigentes la necesitan, no sólo los burócratas. ¿De qué me perdí?

  8. Trix dice:

    El punto 1 se resuelve fácil, olvidense de la Lingüística. Fue pensada para analizar literatura, no sirve si la usamos para trabajar sobre cualquier otro tipo de discurso (como en este caso periodístico)

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