Una columnista de The Guardian atacó a Mick Hucknall, su colega por un día (y cantante de Simply Red). Parece que la nota de Hucknall es parte de una campaña de parte de varios músicos para extender la vigencia del copyright hasta 95 años después de la muerte del autor. Evidentemente, esto aseguraría que los nietos de Paul McCartney no pasen hambre (es uno de los líderes de la iniciativa “pro copyright”, teniendo una fortuna de cerca de 1000 millones de libras). La verdad, creo que no hace falta demasiado para demostrar que, contra lo que decía Hucknall, el copyright no tiene nada de “socialista”.
Otro afiliado al club de los “revolucionarios” es el tarado de Bono. Evidentemente no debería sorprendernos que el bueno más bueno esté comprometido, porque es la media de nylon de la música cuasipolitizada-feelgood: se engancha en todo. Que trate de explicarme ahora como van a beneficiar al África subsahariana las patentes de drogas antirretrovirales. (Debe ser algo así como “Los negros sidosos pueden pagar, siempre y cuando se empoderen vendiendo sus canciones tradicionales a través de iTunes o un sello distribuidor de world music”).
Lo interesante es que estos tipos evidentemente no van a cobrar esos derechos personalmente después de muertos. A los únicos a los que beneficia es a las discográficas. ¿Es impensable que los artistas sean nada más que una fachada de la industria cultural para hacer lobby sin pagar un costo político? (Por Dios, que remate mas tarado y evidente…)
Esta bien!
Hay que hacer un blog pararelo solo para las jodas, por que esto se esta llendo al carajo.
Igualmente muy bueno el remate.