De Clarín:
“Tenemos una amiga común: Michelle”, dijo Cristina al iniciar el diálogo. Se refería a la presidente chilena Bachelet, que la diputada francesa visitó durante su campaña. Y agregó: “Tu irrupción en la política fue un fenómeno nuevo”. “Este es el año de las mujeres”, respondió Royal. “Este siglo XXI es el siglo de las mujeres“, precisó Cristina. ¿Se refería a su postulación?
Me pone muy feliz esa apreciación. Pasado el 2100, los hombres recuperaremos el lugar predominante que legítimamente nos corresponde por naturaleza.
Dejando el sarcasmo de lado, me parece que esto refleja un poco los errores de cierto cuasifeminismo ingénuo. Existen miles de manifestaciones que, queriendo estar a favor de la igualdad de género, en realidad juegan en contra. Por ejemplo, las leyes de cupo (que exigen que un determinado porcentaje de las listas legislativas sea ocupado por mujeres) o las normas dictadas “para proteger los derechos” de las mujeres. Creo que estas acciones se deslegitiman a si mismas: dictar una norma exigiendo una determinada cantidad de legisladoras mujeres quiere decir que de otra manera no podrían conseguir esos puestos (cuando cualquiera que haya manejado un padrón sabe que votan mas mujeres que hombres, con lo que no deberían necesitar una protección adicional). De la misma manera, la frase de Kirchner parece implicar que los otros siglos no fueron ni serán de las mujeres, cuando evidentemente no quiso decir eso.
Ojo, no es mi intención fundar un movimiento neomachista. El problema no es de género, sino lógico. Los cargos (públicos y privados) deben recibirlos quienes más los merezcan, no quienes tienen los genitales correctos. Los siglos no tienen dueño (y en todo caso, es aconsejable no tratar de predecir lo que pasará de hoy a 30 años, mucho menos 100). Las regulaciones para minorías (o mayorías históricamente desaventajadas, como las mujeres) me parecen ofensivas contra el grupo en cuestión.