¿Qué fue de la vida de Mario Ishii? ¿A cuántos traidores habrá dado caza?
Aviso
No me había dado cuenta, pero me olvidé de aclarar algo: desde principio de mes abandoné mi cargo de asesor del bloque SI en el HCD de Vicente López. El motivo es puramente económico, no político. Teniendo en cuenta el recambio parlamentario del 10 de diciembre, busqué y conseguí trabajo en el mundo privado. Estos dos años y algo aprendí muchísimo, pero ya estaba agotado de la política full-time. La militancia nunca se abandona, pero creo que no volvería a trabajar en el ámbito legislativo. La experiencia que quería hacer ya está hecha.
Sólo para aclarar desde qué lugar escribo. Nada más.
Ideología, religión, ciencia y cambio climático
La cosa viene así: hace unos días, un fallo judicial inglés reconoció estatus de creencia filosófica al cambio climático provocado por la acción humana. A efectos prácticos, lo que esto significa es que goza de las mismas protecciones que las creencias religiosas, a efectos de objeciones de conciencia, por ejemplo. A nivel personal, celebro que finalmente se esté aceptando que ideología y religión son más o menos lo mismo (esto posiblemente me gane el odio de religiosos y ateos militantes, pero bueh).
A Myles Allen, científico que encabeza el Climate Dynamics group de Oxford, no le parece. La base de su argumento es que no tiene sentido respetar esa creencia porque es genuina o porque es compartida con muchos, sino por el análisis empírico de la evidencia científica:
I don’t ask anyone to believe in human influence on climate because I do, or because thousands of other scientists do. I ask them to look at the evidence
Tiene cierta lógica lo que plantea Allen, pero en última instancia es imposible de practicar. Todos tomamos la vasta mayoría de nuestras posiciones políticas en base a convicciones ideológicas, no por el análisis empírico. Creer que evaluar datos objeticamente y alcanzar conclusiones es algo para todo el mundo es un vicio profesional de las ciencias duras.
Una persona normal tiene varios issues en los que está convencido de su posición. Si para cada uno de esos temas realizaramos una investigación con rigor científico, no tendríamos tiempo para vivir. Y muy pocas personas tienen la capacidad de tomar decisiones en base a datos duros sobre, pongamos, derecho constitucional, políticas de asistencia social, política macroeconómica, régimen penal, urbanismo, política minera y petrolera, régimen tributario, explotación forestal, política agroganadera, política de genero, y además de todo eso, cambio climático. Sencillamente, es imposible.
Todos adoptamos la mayoría de nuestras posiciones porque confiamos en alguien. Yo estoy a favor de un ingreso universal para la niñez porque le creí (y le sigo creyendo) a Rubén Lo Vuolo. Uso casi únicamente Software Libre porque le creo a Richard Stallman. Y así ad infinitum. No tengo tiempo para ponerme a leer las montañas de datos sobre cambio climático, y las argumentaciones a favor y en contra de miles de climatólogos. Si una posición me resulta medianamente convincente, la hago propia y punto.
No es irresponsable, para un lego, confiar en la opinión de un especialista. Si el especialista me dice que me tire al río, dejo de confiar en él y busco otro. Pero tratar de alcanzar todas mis opiniones por mi cuenta es una locura, y casi una garantía de que todas mis conclusiones serán malas (porque, al fin y al cabo, ¿quién me manda a estudiar política minera de la cual no entiendo absolutamente nada?).
Bananeros
Honduras’s deeply fractured political forces signed an agreement Friday that could reinstate the president ousted in a coup four months ago and end a crisis whose impact has spread far beyond the poor banana-growing country, igniting partisan battles in Washington and threatening to polarize the hemisphere.
Que feo que el Washington Post te diga país bananero tan impunemente.
La reforma política va para atrás
Todavía no pude leer el proyecto, pero si Clarín no miente, tengo serios reparos sobre el proyecto oficialista de reforma política. Cualquiera con un par de campañas encima se da cuenta de que con esto no solucionamos nada. A saber:
- Las “Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias”. Puede andar en un sistema de partidos como el estadounidense, pero me parece antinatural en el nuestro, más parecido al europeo. Un partido político es algo parecido a un club: si yo milito y aporto para que un partido exista, también tengo que tener más poder de decisión que cualquier hijo de vecino, ¿no? Ojo que no llamo a limitar la participación, sino que cualquiera que quiera participar debería afiliarse primero.
- Reconocimiento de partidos políticos. Aunque a veces me gustaría que los límites fueran más estrictos (porque estoy harto de ver al progresismo atomizado en una infinidad de PyMEs), es demasiado exigente pedir casi 30.000 afiliados para un partido. Sobre todo porque no trae ningún beneficio estar afiliado: tanto independientes como afiliados pueden votar en cualquier interna. Y los avales que se exigen para presentar candidaturas a cargos electivos pueden venir de cualquier persona, no sólo de afiliados. En esas condiciones, cualquiera que se afilie a un partido y no tenga ambiciones propias es un idiota.
- Limitar las listas espejo y las candidaturas múltiples. Sobre las primeras no tengo problema: pueden existir o no, pero no me preocupan (por las dudas, en EEUU existe la posibilidad de presentarse por más de un ticket, por lo menos en varios Estados). Las candidaturas múltiples me parecen una herramienta válida para los partidos minoritarios. ¿Quién quiere ser candidato a presidente o gobernador de un partido sin chances? Los votantes no son idiotas, y pueden elegir votar al candidato para un solo cargo, ambos o ninguno.
- Campañas cortas. 20 días para las primarias y 25 para las generales es muy poco tiempo para comunicar una plataforma política. No vivimos en Dinamarca, un país chico y homogéneo. Pensemos que para las primarias no habrá tiempo para dedicarle un día a cada provincia (y teniendo en cuenta el peso electoral de distintas regiones, lo más probable es que las provincias chicas no reciban nunca más la visita de un candidato a presidente). 60 días sería más lógico. De nuevo, en EEUU, país que inspira este sistema de primarias, la campaña es larguísima. La última duró casi dos años. Tiene cierta lógica, teniendo en cuenta que las primarias allá sirven para que los candidatos recorran el territorio del país (para las generales, el sistema electoral lleva a centralizar los recursos en los “swing states” que definen la elección).
- Encuestas. Prohibirlas 15 días antes de la elección es una idiotez estratosférica. O sea, de los 25 días de campaña, sólo durante 10 podrán difundirse encuestas. Legalemente hablando, claro está: como hoy “cualquier pelotudo tiene un bloc”, nada impide que se difundan encuestas de dudosa procedencia via una infinidad de medios alternativos. Legalización del consumo personal de encuestas de opinión YA!
- Límites al gasto. Sabemos que no se va a respetar. Aunque la prohibición de spots audiovisuales pagos es positiva, nada impide que se siga gastando plata en afiches, mitines, y sobornos a periodistas. Esto útlimo es lo más peligroso: si alguien ve un spot, sabe que quieren influenciarlo, pero ante “información periodística” las defensas tienden a bajarse. Ni siquiera hace falta que la información sea tendenciosa: con que un medio de comunicación cubra más actos de campaña de un mismo candidato “imparcialmente”, el efecto es el mismo que el de un spot. Y posiblemente más barato.
- Financiamiento de campañas. Preferiría un blanqueo a una prohibición de aportes. Los aportes se pueden seguir haciendo por debajo de la mesa o vía testaferros. Al fin y al cabo, las operaciones de campaña sucia necesitan plata sucia no declarada. Habiendo prohibido la propaganda televisiva, no es dificil hacer un camapañón y declarar dos mangos.
En fin: Sólo rescato parcialmente la prohibición de avisos en televisión y los límites al reconocimiento de partidos. Nada de esto va a recuperar la legitimidad de la política en este país, si es que alguna vez existió (como alguna vez escribió Moisés Fontela: “Nadie jamás dijo que algo debe ser verdad ‘porque lo dice un político’”).
Barack no es original
Una semana tarde, pero vale: el Nobel de la Paz a Obama no debió sorprender a nadie. Es muy común que altos dirigentes demócratas ganen premios de alto perfil, incluyendo el “premio escandinavo al bien”. A saber:
- Hillary Clinton ganó un Grammy del rubro “spoken word” por un libro infantil en 1997
- Bill Clinton ganó dos Grammys (2004 por leer un libro infantil y 2005 por su autobiografía).
- Carter ganó el Nobel de la Paz de 2002 y… otro Grammy por un audiolibro en 2007.
- Al Gore NO ganó un Grammy, pero ganó un Webby (2005), un Oscar (2007), un Emmy en Televisión Interactiva (2007), el Nobel de la Paz (también 2007) y el Príncipe de Asturias (2007, linda cosecha para un sólo año)… pero esto no le alcanzó para ser la Persona del Año de Time que fue para Putin (el primer “malo” post 2001 que recibe esa distinción).
- Finalmente, el compañero Barack ganó su Grammy reglamentario en 2008.
Y eso sin contar cientos de nombramientos a la Orden de esto o aquello, o títulos honoris causa, ni premios a la gente copada menos marketineros.
Toda la pobreza sí es escándalo
Estoy leyendo el discurso de Raimundi sobre su voto en contra del presupuesto. Estoy de acuerdo en líneas generales (una posición bastante predecible, dada mi militancia y mi trabajo actual) pero no comparto esta afirmación:
La pobreza de mi padre, descendiente de inmigrantes, no era un escándalo, porque sabía que estudiando y laburando llegaba a ser un profesional. La pobreza de la etapa de la movilidad social ascendente no es un escándalo sino una condición objetiva para una meta social y cultural distinta.
Daría para reactivar Clasemedios con esta frase (sépase: no todos los tics clasemedios vienen de la derecha). ¿Por qué la pobreza no es grave si hay movilidad social? Esa visión legitima la idea de que un trabajador tiene que vivir mal. Que alguien sin un título profesional es un perdedor. No, toda pobreza es escándalo. No puede ser que pensemos que lo único a lo que puede aspirar un trabajador es a dejar de ser parte de su clase (algo que, siguiendo a Bourdieu, nunca va a pasar realmente). Todo el mundo tiene derecho a vivir en condiciones dignas, comer un asado cada tanto y una quincena barata al año en la costa.
Una nimiedad, sí, pero es un tema que me carcome el cerebro desde hace rato.
Una oportunidad histórica
Ahora que Brasil va a ser sede de los Juegos Olímpicos de 2016… ¿No es un buen momento para cambiar esa pelotudez de llamarlos oficialmente “Juegos Olímpicos de Verano“? Digo, teniendo en cuenta que van a ser en Agosto, y que ni los 100 metros mariposa ni los relevos 4×100 ni el básquet ni el tiro con arco son deportes exclusivamente de verano, ¿no sería hora de aniquilar esa convención del hemisferio norte? Si quieren dar medallas de bobsled y curling en otros años, todo bien, pero esos deportes estacionales son la excepción y no la regla.
En defensa del Polimodal
Cuando todo el mundo aprovecha para darle los últimos palos al Polimodal, yo voy a salir a defenderlo. Soy parte de la segunda camada de egresados de ese sistema, y más allá de algunos defectos groseros que sufrió su implementación, me parece que el sistema EGB-Polimodal recibió algunos ataques injustos. Voy por partes:
- Los programas de estudio de EGB3 (7º, 8º y 9º años) eran bastante más pesados que los del secundario viejo. Yo en séptimo usaba libros de tercer año de Biología, por ejemplo. Esta fortaleza queda bastante desperdiciada cuando en el Polimodal (el de Economía, por lo menos) sólo repetimos temas ya vistos.
- Se eliminaron materias anacrónicas. Yo no me olvido que a fines de los ‘90 mis compañeros un par de años más grandes seguían martillando máquinas de escribir Olivetti porque el Ministerio de Educación no le dejaba al colegio enseñar computación en vez de Mecanografía, o por lo menos practicar tipeo pero en un procesador de textos. Casi una década antes de que se cambiara el sistema, era bastante evidente que las máquinas de escribir mecánicas avanzaban hacia la obsolescencia.
- El principal defecto que se le atribuye al sistema EGB-Polimodal fue tratar a 8º y 9º con un sistema “primario”. En lo personal, no lo viví así, posiblemente por ir a un colegio privado con secundario propio: en vez de eso, se integró el 7º año al secundario. Pero entiendo que responde a una perspectiva personal.
En fin, sólo quiero resaltar que más allá de que en el difunto sistema sobraban errores, no es verdad que en el viejo secundario no hubiera otros también graves. Como dije, hubo errores de implementación muy feos (siendo de la segunda camada, pude ver como se iban corrigiendo sobre la marcha), pero cambiar el sistema arcaico del viejo secundario era totalmente necesario.
Por supuesto, muchos demonizarán a los jóvenes mostrando que los egresados del Polimodal son ignorantes, lo que estadísticamente no es falso. Pero también es verdad que muchos egresados del viejo secundario no lo son menos. Por ejemplo, hoy ví en un aviso en una revista promocionando una muestra de arte en “Comodoro Rivadavia, Santa Cruz” (mis felicitaciones al que adivine la muestra y el medio en que está el aviso). ¿Ningún genio pre-polimodal vio eso? Y ejemplos como ese hay miles.
Está bien que se cambie el sistema educativo bonaerense. Pero también estaba bien cambiarlo hace 15 años.
