(Antes de empezar: si alguien me putea por el título, es porque no cazó la referencia Tocquevilliana. Absténganse de adjudicarme motivos imperiales)
Después de varios días de análisis locales, me parece que hay que salir a desmentir algunas ideas que circulan sobre la “cultura política estadounidense” y cosas semejantes. Normalmente las dejaría pasar, pero mi lado nac&popista negro jauretcheano me dice que a las zonceras es mejor matarlas jóvenes.
Mito Nº 1: En EEUU las campañas son limpias y los candidatos no se agreden entre si
Háganse un favor y miren este videito. Ya leí a Morales Solá diciendo que en EEUU las campañas no se hacen atacando al contrincante, y escuché a una concejal decir lo mismo el jueves. Son huevadas. Las campañas estadounidenses son mucho peores que las nuestras. Tal vez allá sean mejores perdedores (quien pierde por goleada, generalmente acepta la derrota con cierta gracia), pero siguen siendo sucios. Ya que estamos, también se puede recordar el aviso de los Swift Voters for Truth contra Kerry en 2004.
A propósito, si buscan en YouTube el canal de la campaña de McCain hay cientos de videos similares.
Mito Nº2: En EEUU no hay clientelismo y la gente se mueve y vota por vocación
Las grandes ciudades del Este fueron históricamente dominadas por el aparato partidario Demócrata. El caso más conocido es el de Tammany Hall en Nueva York (desaparecido hace décadas, pero con una aparición cinematográfica reciente en Pandillas de Nueva York), pero también existen fuertes aparatos demócratas en Chicago, Baltimore y otras ciudades. En los últimos años el caso más conocido es el de Philadelphia: allá se estila dar a los punteros “street money” para sacar a votar a la gente. ¿Suena conocido? Vale la pena leer este artículo del Los Angeles Times sobre el tema, y este Explainer de Slate. En este último, lean el comentario final sobre los “vote haulers” de Kentucky, que se dedican a llevar combis llenas de gente a votar (a un candidato en particular, se entiende).
El clientelismo es una cagada, pero pasa acá, en Japón y en cualquier lugar del mundo.
Mito Nº3: “Obama no usó el dinero del pueblo para hacer campaña”
Morales Solá celebra que Obama haya hecho campaña sin dinero en público. En EEUU, muchos lo consideraron una traición. ¿Por qué? Porque la plata pública es bastante más limpia que la que viene de aportantes privados, y viene acompañada de un límite a los gastos que se pueden hacer. Pero Obama no come vidrio, y cuando entendió que podía conseguir más plata por afuera del sistema público se olvidó de su compromiso anterior.
Mito Nº4: Obama ganó sólo gracias a la crisis económica
La crisis seguramente ayudó, pero dudo que sea el factor determinante. En FiveThirtyEight, las proyecciones realizadas entre el fin de la interna demócrata y la elección siempre favorecieron a Obama, salvo justo después de la convención republicana y el “efecto Palin”. Y probablemente el efecto Palin hubiera desaparecido totalmente después de que la mina se enterrase hablando de la “real America”, la entrevista en la que queda diciendo boludeces frente a una periodista de CBS (es durísimo como se queda cuando le preguntan sobre el asesor de McCain cobrando de Freddie Mac cuando el banco desbarrancaba mal, al principio de la entrevista). A la larga, probablemente Obama hubiera ganado, pero en sido una elección tipo 2000/2004 en la que todo depende de un estado crucial (probablemente Ohio).
Buen post, aunque sabés que el último punto me deja dudas.
Era precisamente la idea, Criador.